EL CENTRO HISTÓRICO DE CUMANACOA: UNA EXPERIENCIA EN PROTECCIÓN, REVALORIZACIÓN, RESTAURACIÓN, MANTENIMIENTO Y PUESTA EN USO DE LOS BIENES CONSTITUTIVOS DEL PATRIMONIO CULTURAL URBANO, COMO BASE PARA EL DESARROLLO DE EMPRENDIMIENTOS TURÍSTICOS, EN EL MUNICIPIO MONTES DEL ESTADO SUCRE, VENEZUELA. Por. Dr. William Pastrán/Mcp José Pernía.

Por: Mcp. José Pernia

Asistente del Cronista Oficial del municipio Montes

Nuevamente, como en el pasado y como siempre será, Cumanacoa se presenta a la vanguardia de la lucha por la protección y revalorización del Patrimonio y la Identidad Cultural. Tal como fue en los albores de los 90 del Siglo pasado, cuando un equipo de trabajadores socio culturales presentamos, por primera vez ante el municipio, el estado Sucre, la nación y el mundo entero, la propuesta de denominación de Patrimonio Cultural Viviente, al maestro José Julián Villafranca y que le fuera otorgada, en un acto también sin precedentes, con la presencia del alcalde Franz Martell, la representación del Director de Cultura, Prof. Ángel Félix Bianchi, dignos enviados del Consejo Nacional de la Cultura, en la persona de su Directora de Programación Licda. Vilma Rojas Ugas y figuras musicales de todo el país; evento que marcó un hito y constituyó una revolución en el hacer cultural, al generar una transformación en la forma en la que se percibía a nuestros cultores populares, elevándolos a la categoría de Patrimonio Cultural, ubicándolos - de esa manera - bajo la responsabilidad y tutela del Estado.

Hoy, este municipio se apresta a colocarse otra vez en la palestra pública mundial al presentar a consideración de sus autoridades municipales dos importantes documentos: la Declaratoria de Patrimonio Paisajístico, que ya se encuentra en discusión, para su aprobación, por el Consejo Municipal de esta entidad y, de seguidas, la creación y declaración del Centro Histórico de Cumanacoa, ambos como plataforma para el desarrollo de un Plan Integral de Desarrollo Turístico, orientado al mejoramiento integral de la calidad de vida de los montesinos.

Nos complace enormemente compartir con ustedes la fundamentación teórica de la creación del centro histórico:


EL CENTRO HISTÓRICO DE CUMANACOA: UNA EXPERIENCIA EN PROTECCIÓN, REVALORIZACIÓN, RESTAURACIÓN, MANTENIMIENTO Y PUESTA EN USO DE LOS BIENES CONSTITUTIVOS DEL PATRIMONIO CULTURAL URBANO, COMO BASE PARA EL DESARROLLO DE EMPRENDIMIENTOS TURÍSTICOS, EN EL MUNICIPIO MONTES DEL ESTADO SUCRE, VENEZUELA.

Dr. William L. Pastrán Labrador.

Cronista Oficial del municipio Montes- estado Sucre- Venezuela

email: cronistamontes@gmail.com

Mcp. José de Jesús Pernía Rivero

Asistente del Cronista

Email:montesteatral@gmail.com

 

Resumen

Con el objeto de contribuir con el proceso de revalorización de los componentes de la memoria histórica, el patrimonio y la identidad cultural de los habitantes del municipio Montes del estado Sucre - Venezuela, se aplicó un proceso de investigación documental, fundamentado en el paradigma cualitativo, desde el cual se emprendió una tarea hermenéutica para estructurar las bases tendientes a la declaración de unas coordenadas geográficas como Centro Histórico de la Ciudad de Cumanacoa, a los efectos de estimular la toma de decisiones basadas en el marco legal y jurídico preexistente, desde las propias resoluciones internacionales, hasta la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y todo el ordenamiento legal que de ella deviene, para la protección, revalorización y puesta en uso de dichos espacios para el desarrollo integral y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Los hallazgos principales de esta investigación, arrojaron que hay motivos, fundamentos legales y perspectivas positivas para el desarrollo de un proyecto amplio que permita alcanzar los objetivos propuestos.

Abstract

On the order to tribute to the reenacting of historical inheritance issues, as well as cultural identity of Venezuelan Montes County in Sucre State´s inhabitants, a process of documental investigation, founded on qualitative paradigm, hermeneutic procedures were used to aimed to structure the basis of geographic coordinates on the Historical Center of the City of Cumanacoa, following the path of legal frame from international pacts to Bolivarian Republica of Venezuela´s Constitution, and also all legal facts coming from it, due to reenacting and rehabilitation to use and joy of population, as strategic ways to the welfare and integral development of cityzens life. The main out comings from the investigation were aimed to the revealing of motivation, founding and legal perspectives to the appliance of a very wide project to achieve all purposes implied.

 

…La ciudad, una página en blanco que el hombre ha ido escribiendo letra a letra, palabra a palabra. En el lenguaje de la piedras y del barro. En la madera y el metal…”

Antonio Sahady Villanueva

Felipe Gallardo Gastelo

 

 

Introducción

Las ciudades, así como van acumulando longevidad, van reuniendo en su seno las historias de sus pobladores: rincones llenos de amores, desamores, nacimientos, muertes, historias, cuentos y leyendas que se van sobrepujando hasta construir un andamiaje que se transforma en el contenido identitario de sus pobladores. Roma, no sería nada sin su Coliseo y París, mucho menos si su Torre Eiffel, ni el Danubio sin sus puentes o Venecia, ayuna de sus canales. Cada ciudad con sus características propias, con su historia, que se conecta con la forma en que cada uno de sus habitantes la vive, la siente, la padece y la ama.

Dentro de ese contexto, hay un grupo de edificaciones, locaciones y espacios que todos: propios y extraños, reconocen como “el centro” de la ciudad, un lugar de encuentro y referencia para todos. Así, la Plaza Colón, en Carúpano (municipio Bermúdez del estado Sucre; la antigua Plaza “El Indio”, o el propio “Tamarindo” en Cumaná, (municipio Sucre) son referentes obligados de todos cuantos viven, o visitan dichos espacios. En ese mismo sentido, existen toda una serie de edificaciones, locaciones y espacios que, en Cumanacoa, municipio Montes del estado Sucre, conforman el Centro Histórico de la Ciudad. A su identificación, justificación, demostración y empoderamiento popular corresponde este esfuerzo investigativo que ha tenido una profusión de documentos como su base hermenéutica para alcanzar lo aquí producido y que conforma parte de un esfuerzo de un colectivo de investigadores, cuyo único objeto es la revalorización del patrimonio y la identidad locales, como medio para el reforzamiento de los valores intrínsecos del montesino y, ¿por qué no?, como base estratégica para el planteamiento de proyectos que permitan mejorar integralmente la calidad de vida de los ciudadanos de esta localidad.

Conceptualización de Centro Histórico

El concepto de Centro Histórico ha ido cambiando a través de los tiempos, fundamentalmente, debido a las  visiones emergentes sobre patrimonios cultural, basadas en nuevos descubrimientos, el uso de tecnologías innovadoras y a la creciente legislación que se ha ido generando en su beneficio; en razón de ello, revisaremos aquí algunas definiciones que, si bien no son definitivas, permiten una aproximación al término, para beneficio nuestro y de los legos en el tema.

En primer lugar, analizaremos aquí lo expresado en la Revista científica ECURED (2020; parr. 2), en cuyo texto se ofrece la siguiente definición.

Área de valor cultural y arquitectónico que forma parte del área metropolitana, ciudad de considerable población, que posee complejas y diversificadas funciones y una densidad demográfica importante, constituyen el área central de aglomeraciones urbanas de antigua formación.

De lo cual es posible obtener algunas características: el centro histórico se identifica con una ciudad de “considerable población”, se encuentra en el “área metropolitana” y posee una complejidad conceptual, axiológica y vivencial, que lo hace proclive a la visitación, a la integración de grandes sectores poblacionales en torno a su existencia, tanto en cuanto a su valoración, como a su cualidad de uso y disfrute.

En otro orden de ideas, el Diario Hoy, (2006:144), señala que

…el Centro se define como un lugar, un espacio, un escenario y, en la relación con lo histórico, por la concepción espacialista que tiene, es la parte determinante. En esta perspectiva lo que define "la cuestión central" son los valores arquitectónicos y urbanos, como atributos de "centralidad" y no una relación social.

Desde el punto de vista aquí estudiado, el Centro Histórico es un lugar donde se encuentra una cantidad de servicios, actividades, procesos, unidades de atención y otros, que instan a las personas a acudir a él; pero también como espacio, es el sitio sin equa non para la reunión de las personas, para “estar”: enamorarse, reunirse a negociar, pasar el rato, leer un libro, ver un concierto, orque tambies es un escenario donde ocurren cosas.

Es posible también, adherir  a (Rodríguez, 2008:53) quien plantea que, para una correcta conceptualización de centro histórico, es absolutamente indispensable partir desde una visión integral del tema, puesto que…

Conceptualmente el centro histórico tiene un doble significado relacionado a lo espacial y a lo temporal. Tiene carácter de centralidad con respecto a la ciudad, no siempre desde el punto de vista físico pero sí desde la óptica funcional, además de haber sido escenario de hechos históricos relevantes acumulados a lo largo del tiempo…

En este sentido, le Centro Histórico tiene el carácter de espacio conceptual-cultural-relacional de los ciudadanos, quienes lo vinculan a sí mismos, tanto y en cuanto es referente de situaciones, comportamientos y lugares que marcan su existencia, forman parte de su vivencia y, por lo tanto, le otorgan sentido de pertenencia al ciudadano, con respecto a su hábitat. Por otra parte, también se relaciona con una visión de la temporalidad: el centro histórico remite a las vidas pasadas, a los acontecimientos de pasados, recientes y no tan recientes, que conforman el corpus sociocultural con el cual las personas se identifican, esto es: son su patrimonio.

Es por ello que, desde esta visión podemos afirmar que el Centro Histórico es un lugar, un espacio y un referente sin el cual los ciudadanos no existen, pierden su identidad. En relación a ello es indispensable aproximarnos al concepto de Centro Histórico como espacio relacional-sociocultural que constituye parte fundamental del patrimonio cultural y, por lo tanto, sujeto a la protección del Estado y la reverencia de los ciudadanos.

 

ACERCA DE LOS CENTROS HISTÓRICOS

A partir de  1859 se inicia en el mundo entero la creación de condiciones dirigidas a la planificación urbanística, con figuras como Plá de la Cerda en Barcelona (ECURED, 2020:2) y arquitectos de la talla de Viollec le Duc (1814-1879), Ruskin (1819-1900), Camilo Boito (1863-1914) quienes en sus respectivos países y distintas épocas tuvieron a su cargo la creación de condiciones sanitarias y espaciales para la buena y sana convivencia entre los ciudadanos.

No obstante, como concepto, el Centro Histórico data de los años 60 del siglo XX, con lo que se transforma a cada espacio destinado para ello, en un lugar para la preservación de la memoria de las ciudades pero, también, de la confluencia de las edificaciones de los poderes públicos y de importantes emprendimientos comerciales, con lo cual dichos apartados territoriales se convierten en sitio obligado de referencia comunitaria, tal como ocurre en el Central Park de Nueva York

Así mismo, la revista (ECURED, 2020) refiere distintos momentos del desarrollo de la legislación en cuanto a la protección de determinados espacios territoriales, por considerarlos referentes socioculturales que deben ser preservados para las futuras generaciones pero que, en ningún modo, si llegan a carecer de legislación al respecto, soportarán la presión de los depredadores arquitectónicos y urbanísticos quienes, en su afán de construir grandes moles de concreto han arrasado no pocos monumentos históricos a nivel mundial y destruido incontables yacimientos arqueológicos, de gran importancia para toda la humanidad.

Con respecto a ello, dicha revista refiere que existe toda una documentación de apoyo, que debe ser consultada para encontrar fundamentación a la acción protectora del Estado:

Italia por el Convenio de Gubbio (1960), dado el valor que otorga a la elaboración de planos de “saneamiento conservativo” y las intervenciones en Urbino, Assisi, Venecia, Nápoles, y otras, destacándose las realizadas en Boloña. Francia con la Ley Malraux (1962), de carácter administrativo que delimita los “sectores salvaguardados” en la ciudad y se hacen trabajos de conservación en diversos lugares: Avignon, Versalles, Lyon, el barrio de Marais en París, entre otros. En 1964 con la Carta de Venecia ve la luz el más importante de los documentos que guían la preservación del patrimonio construido.

En todos esos documentos citados anteriormente, está presente un común denominador: la percepción de un espacio, de un territorio particular de la ciudad, como un centro de singular importancia. En primer lugar, por ser un sitio de aglomeración de los ciudadanos, dada  la proximidad de oficinas públicas y servicios que puede la persona hallar allí; en segunda instancia, por contar en su territorio con referentes socio culturales importantes: museos, galerías, teatros, yacimientos arqueológicos, edificaciones de contenido histórico, centros religiosos y otros, que otorgan al ciudadano sentido de pertenencia y hacen pertinente la creación de una legislación proteccionista por parte del Estado, en modo de preservación para las futuras generaciones.

Es imposible soslayar lo referido por la revista electrónica ECURED, (2020;3 ) en torno a las categorías dominantes en relación a la definición de Centro Histórico, tanto y en cuanto es indispensable que cumpla, al menos, tres: el espacio, la función y el tiempo; donde el primero de ellos, se refiere a un lugar que goza del reconimiento colectivo como sitio de referencia colectivo, con el cual es posible identificarse, como perteneciente al patrimonio pero, también – y esto atiende a la segunda categoría – está relacionado con su función: una que hace imperativa su existencia, puesto que permite a la gente relacionarse, encontrarse, hallar servicios, satisfacer necesidades (espirituales, físicas y psicológicas) y, finalmente, es indispensable que la presencia de tal espacio, cuente con una historia: sea parte del desarrollo de esa localidad y haya estado presente en su devenir y en la biografía de sus habitantes.

Ahora bien, según lo refiere (Chateloin, 2008:22-23) se han dado muchas variaciones en el concepto de Centro Historico dado que, desde su apreciación, se pueden citar como ejemplos:

…términos como conjunto histórico, centro histórico, sitio histórico, ciudad histórica, según se ha explicado en este trabajo, han sido usados internacionalmente con variaciones en su significado según el país o el momento. A lo largo del siglo XX y hasta hoy, nuevos criterios, desde los iniciales de sitio y conjunto, centro histórico, ciudad histórica o los más recientes, de paisaje cultural, o el de itinerario cultural, (…)patrimonios urbanos, o el aún sin ratificar el polémico concepto de paisaje histórico urbano…

De todo lo cual deviene que las diferentes denominaciones que ha asumido este conjunto de bienes patrimoniales, han provenido de la búsqueda de la homologación, en un mismo término,  de los conceptos de conjunto, espacio, territorio, patrimonio y uso; tanto y en cuanto son susceptibles de ser incorporados a lo que se considera “bienes patrimoniales de proyección turística” o, como se les maneja en otros predios “productos turísticos”. De tal forma que, al presentarse determinados parámetros que pudieran estimular malas praxis y daños patrimoniales, algunas naciones, particularmente europeas, han asumido legislaciones un tanto estrictas, en cuanto al manejo, aproximación, uso y difusión de los bienes constitutivos de su patrimonio cultural.

Caso contrario al que ocurre en toda Latinoamérica, cuyos tesoros han sido sistemáticamente saqueados y, aún hoy, son motivo de exportación indebida y comercio desmedido, incluso, por parte de los mismos naturales quienes, poseídos por la avaricia, han procedido a vender elementos constitutivos de su historia y su devenir.

Esto, a pesar de que tal como lo reporta (Chateloin, 2008:16) es a partir de la Convención de Quito (1977) que el ICOMOS, hizo algunas precisiones sobre los bienes patrimoniales del hemisferio Latinoamericano, puesto que… Dejó sentado que la conservación de los centros históricos no significa solo la recuperación física, sino primordialmente de la calidad de vida de sus habitantes… de lo cual se desprende que toda acción de restauración, revalorización y puesta en reuso de los bienes constitutivos, no solo del patrimonio arquitectónico, sino del patrimonio paisajístico, cultural, artístico, histórico y social con que cuenta el municipio Montes del Estado Sucre (Venezuela) , tiene dentro de su objeto principal, que considerar el impacto socio cultural que dichos emprendimientos comportan y la forma de afectar positivamente la vida de los habitantes, no solo de los sectores más próximos, sino también, de los que conforman el entorno y de toda la comunidad municipal.

Ello, en razón de que, tal como lo prevé la Carta de Washington de 1987 (Chateloin, 2008:17)… la conservación solo puede ser eficaz integrada a la política de desarrollo económico social y considerada en la planificación física del territorio”: para lo cual, el municipio Montes tiene muchísimo que aportar, si nos ponemos a mirar la Cueva de Cuchivano, el imponente Mirador de El Peligro, las hermosas cascadas de Agua Blanca, la pléyade de artesanas y artesanos de San Fernando y toda la enjundia de nuestros músicos tradicionales, con cuya integración a un plan de desarrollo socio económico, basado en un turismo sustentable, podría convertirse en una fuente de ingresos económicos segura, confiable, sostenible y expandible.

FUNDAMENTACIÓN

Muchos son los enfoques que se le pudieran dar a la concepción de Centro Histórico; en algunos casos, dependiendo por supuesto del equipo que tenga a su cargo las acciones pertinentes, se abordará como un museo gigante: un sitio para ir a contemplar las huellas del pasado, sin mayor incidencia que la aportada por una gran vitrina, exenta de implicaciones axiológicas y pedagógicas que pudieran transformar los patrones de conducta de los involucrados en el acto de observación. Otros como  García (2005), en su trabajo titulado “Centros históricos ¿herencia del pasado o construcción del presente? Agentes detonadores de un nuevo esquema de ciudad”, abordan estas unidades territoriales, como un espacio relacional humano, del cual depende la construcción de la valoración de lo propio, de lo que constituye patrimonio y, en consecuencia, expresan que existen algunas condiciones para determinar algún espacio como Centro Histórico, entre ellas:

a) Una estructura monocéntrica, en donde se concentra la sede de los poderes político, religioso y económico, éste último por concentrar los principales establecimientos comerciales.

b) Alta densidad de edificaciones de valor patrimonial histórico y artístico de los siglos XVIII, XIX y XX.

c) Una traza urbana que aún mantiene características formales correspondientes al momento de la fundación de la ciudad.

 

El Centro Histórico, visto así, no es un mero elemento de ornato de la ciudad, sino un “lugar”, un espacio convencional, donde las personas se encuentran y, más que ello, hacen vida: se casan, se divorcian, introducen demandas, participan activamente en la política de su localidad, son militantes de una confesión religiosa y, para ello, hacen uso (subrayado nuestro) de dichos espacios, se apropian de ellos y estos constituyen parte de su idiosincrasia de aquello que se identifica como su patrimonio histórico y cultural.

Según lo expresa José Pernía (2020)

…el Centro Histórico es un sitio, un lugar donde estar, donde convivir, donde la gente demanda a otro, inserta un libelo ante un tribunal pero, también, tiene la oportunidad de tomar el mejor café de la región, acompañado de la prensa del día o, simplemente, del libro que está leyendo (o escribiendo), es el lugar para la performance, buhardilla para la creación pictórica y sitio de homenaje musical, donde confluyen el jazz, el rock y el joropo libremente, haciendo que la gente se sienta dueña del lugar. Por eso, es “centro” porque hace que la gente confluya en él.

Ahora bien, desde esa perspectiva, el Centro Histórico tiene como condición sine qua non la capacidad de convocatoria para los habitantes de la ciudad, el poder de ser referente: algo así como decir “nos tomamos el café donde Samir” y todo el mundo sabe, o “nos encontramos en el Kiosko de “La negra”, sitios, referentes, espacios, que todos conocen y con los cuales la gente se identifica y, es preciso señalarlo, sin los cuales la ciudad no fuera ciudad, extrañaríamos y nos sentiríamos ajenos, sin ese sitio donde nos hemos enamorado y desenamorado, al compás de una guitarra, cercados por el sabroso olor del pan recién horneado de la panadería de Augusto “El portugués” o, cuantas veces, nos “encapillamos” luego de un servicio religioso (o antes, o sin motivo previo) en el Restaurant de Angelo y se hizo una fotografía con Albertico.

Pero entonces, ¿qué utilidad y cuáles son los parámetros de lo es posible denominar como Centro Histórico en Cumanacoa, municipio Montes del Estado Sucre (Venezuela) a la luz de las distintas aproximaciones históricosociales y culturales que ha tenido el término? Para responder esto, bástese la imponente figura de la Iglesia de San Baltazar de los Arias, adosada a la hermosísima Plaza Bolívar y flanqueada por el majestuoso Palacio Municipal (antiguo estanco del tabaco), edificación, cuya construcción data de  1777 y preside lo que puede considerarse como el conjunto patrimonial construido más importante de todo el Valle de Cumanacoa pero, además, es centro de referencia para todos los pobladores, cuya historia de vida se encuentra íntimamente relacionada con estos espacios y sin los cuales, su identidad se vería fragmentada.

A este respecto, es posible relevar un concepto propio de lo que constituye Centro Histórico, desde la perspectiva del Valle de Cumanacoa: un territorio, espacio  o conjunto paisajístico (urbano o rural), arquitectónico, cultural, social, espiritual y económico, donde todos los ciudadanos se ven representados y hacia el cual todos los pobladores se sienten compelidos a acudir, identificándose con él, apropiándoselo y constituyendo parte de su idiosincrasia y valores.

Esto es lo representativo cuando se habla de un Centro Histórico: que tiene significado para todos y cada uno de los habitantes de una ciudad; que cada rincón de ese espacio le trae recuerdos, así como se identifica con cada piedra que ocupa el lugar. De allí que su protección y revalorización,  no es asunto de simple ornato, ni prurito repentino  y pasajero: tiene relación con las vivencias y la historia pasada y reciente de un pueblo, cuya preservación es, además, competencia municipal, de acuerdo a toda la legislación vigente en el territorio nacional.

Pero, por si fuera poco, la confluencia de todas estas características, amén de otorgarle personalidad a la localidad, conspira como elemento indispensable para el desarrollo económico y social de los habitantes, al configurar una oportunidad inexcusable para el surgimiento de emprendimientos turísticos, tales como: hoteles, posadas, restaurantes y otros, así como servicios culturales, recreativos, postales, tele-comunicacionales y de atención a las necesidades públicas, que constituyen una fuente de empleo segura, estable, creciente y amable con el medio ambiente, además de ser una vitrina inconmensurable para artesanos, artistas, creadores y toda una gama de personas que viven del espectáculo y son parte integrante de la cultura popular.

No es posible obviar, dentro de todas estas ventajas, la oportunidad de crecimiento del erario público, por vía de la carga impositiva que significa un ingreso permanente y estable, tanto y en cuanto todas las actividades comerciales y los servicios al público comportan un pago al fisco municipal, lo cual haría redituable toda inversión que se considerare necesario hacer, evidenciándose la factibilidad de la recuperación en el mediano plazo.

Al principio de este  epígrafe, señalamos que existe todo un marco jurídico que sustenta esta acción, en ese sentido, es posible citar:

A partir de las convenciones internacionales, de las cuales Venezuela es garante, desde 1931 hasta la presente fecha, periplo duran el cual los Estados se han reunido para estructurar un, cada vez más eficiente y efectivo, cerco de protección a lo que constituyen los Bienes del Patrimonio Cultural, por lo cual, en nuestros días, no pueden ser amenazados, destruidos, atacados en forma alguna sino que, antes bien, gozan de la protección del Estado, como medio de preservación de la memoria histórica y la identidad de los pueblos; por ello, todas las convenciones cuentan su correlato dentro de la misma Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en cuyo contenido se obliga la nación a cumplir con los objetivos planteados en dichas convenciones. Dicha Carta Magna (Asamblea Nacional, 2000) en su Artículo 99, deja taxativamente expreso que: (…). El Estado garantizará la protección y preservación, enriquecimiento, conservación y restauración del patrimonio cultural, tangible e intangible, y la memoria histórica de la Nación… lo cual compromete a todas las instituciones con dichas actividades.

Es por ello que tomando de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (Asamblea Nacional, 2010), se puede extraer el Artículo  56, numeral 2, ordinal “a” donde se deja constancia de que el municipio tiene competencias en… las leyes nacionales les confieran en todo lo relativo a la vida local, en especial, la ordenación y promoción del desarrollo económico y social (…) La ordenación territorial y urbanística; el servicio de catastro; (…) el patrimonio histórico; (…), con lo cual se confiere al municipio facultades para intervenir en el diseño de un conjunto edificado como su centro histórico, a los fines de diseñar y aplicar las políticas inherentes a su preservación, revalorización, difusión y puesta en uso, como medio para la reconstrucción de la memoria histórica de la comunidad y recurso turístico de invaluable capacidad para impulsar el mejoramiento integral de la calidad de vida de los ciudadanos.

Así mismo, de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (Congreso de la República de Venezuela, 1993), se alude a lo que se expresa en el Artículo 6, numeral 5, de manera clara indica como bienes patrimoniales: …

“Las poblaciones y sitios que por sus valores típicos, tradicionales, naturales, históricos, ambientales, artísticos, arquitectónicos o arqueológicos, sean declarados dignos de protección y conservación. Los centros históricos de pueblos y ciudades que lo ameriten y que tengan significación para la memoria urbana;…”

En la misma forma que los numerales  6 y 12 del precitado Artículo, que respectivamente hablan de los sitios históricos y de su entorno como bienes constitutivos del patrimonio cultural. Quedando taxativamente dicho en el ARTÍCULO 31º que:

El Instituto del Patrimonio Cultural podrá declarar que determinadas poblaciones, sitios y centros históricos, en su totalidad o en parte, por sus valores típicos, tradicionales, naturales, ambientales, artísticos, arquitectónicos o arqueológicos y demás bienes establecidos en el artículo 6° numeral 7 de esta Ley, queden sometidos a la preservación y defensa que esta Ley establece.

De lo cual deviene que, atendiendo a lo previsto en la Ley, en su Artículo 43, cuyo texto, al ser revisado, faculta a las gobernaciones y alcaldías para intervenir, de forma directa en la protección y restauración de dichos bienes, queda entendido que, una vez que el municipio declare como Centro Histórico la demarcación que antes se describió en este documento, corresponde la debida notificación al Instituto del Patrimonio Cultural, a los fines de que dicha designación sea reconocida y publicada a nivel nacional e incluida en el correspondiente registro del patrimonio cultural venezolano y los catálogos a que diere lugar.

De la Ley Orgánica de Turismo  el Artículo 27, donde, entre otras, se les confiere facultades a los municipios, en lo que compete a su ámbito territorial, y dentro de un marco de cooperación y coordinación con el Poder Público Nacional y Regional para:  (…) 4.   Elaborar, actualizar y publicar el inventario de atractivos turísticos y el Catálogo Turístico Municipal; y (…) 7.   Coordinar un plan de señalización local con énfasis en los sitios de interés turístico, histórico, cultural o natural; quedando claramente expresado que es el Municipio, como ente básico y fundamental del ejercicio del Poder Popular, el garante de protección, revalorización y restauración de los bienes constitutivos del Patrimonio y la Identidad Cultural y su organización y estructuración en circuitos que permitan el acceso controlado y protegido de todos los ciudadanos, como medio para su recreación y desarrollo socio cultural.

 

HALLAZGOS Y CONCLUSIONES PRELIMINARES: UN CENTRO HISTÓRICO PARA CUMANACOA

Caracterización  de un Centro Histórico

Tomando como punto de partida la definición de monumento histórico expresada en la Carta de Venecia (ICOMOS, Comité Internacional de los monumentos y los sitios., 1965)

La noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural

Desde cuya enunciación es posible inferir que, vista la profusión de sitios como los allí descritos, presentes en toda Europa, era necesario que se describieran los Centro Históricos de esa manera. Lo que ocurre es que, a partir de la realidad Latinoamericana, sería indispensable que esa monumentalidad también comportar un análisis del paisaje en que se hallan los sitios arquitectónicos y lugares arqueológicos; así, las imponentes ciudades de Machu Pichu, los templos Mexicas, las pirámides Nahuatl y, por supuesto, los tepuyes venezolanos, las imponentes cuevas y las inmensas caídas de agua, monumentos naturales, pero también testigos del desarrollo sociocultural de estos pueblos, tienen derecho a ser considerados Centros Históricos; eso, en lo que refiere a la portentosa presencia de lo natural.

Pero, si se observa con cuidado, los asentamientos urbanos, demi-rurales y rurales tienen una profunda significación. No es posible separar de toda la idiosincracia popular la casa del Dr. José Gregorio Hernández en Isnotú o, ya en el municipio Montes del Estado Sucre, la que fuera la vivienda de José Julián Villafranca, o la de Cruz Alejandro Quinal, cuyo museo anexo pudiera ser fuente de un inmenso caudal de sabiduría y conocimientos, amén de ingresos económicos para los pobladores de la zona, si se le brindara la atención debida y solamente con proyectarlo fuera de las fronteras municipales.

Así entonces, en Cumanacoa, ciudad que es el Centro de la Región Histórica del Valle de Cumanacoa (Peñalver, 1994) es posible definir  su centro histórico a como lo describen (Pastrán & Pernía, 2020:7), en su trabajo en proceso de publicación en la revista digital Humanartes # 17, julio-diciembre 2020, titulado EL VALLE DE CUMANACOA: PATRIMONIO CULTURAL PAISAJÍSTICO DEL MUNICIPIO MONTES, ESTADO SUCRE. VENEZUELA

…conformado por las construcciones coloniales, establecidas en un cuadrante partiendo de la instalación de la Iglesia elevada bajo la advocación de San Baltazar de Los Arias y, como era costumbre en la época, precisamente en frente el Cabildo, hoy Palacio Municipal, todo, alrededor de una hermosa Plaza Mayor, que hoy exhibe la efigie de Simón Bolívar Libertador de las Américas, Allí también está el Teatro “Gardel”, la antigua Casa del Mariscal Antonio José de Sucre y otras edificaciones, conformando un conjunto de interés paisajístico patrimonial, digno de ser preservado para las futuras generaciones.

 

En ese mismo sentido y tomando en cuenta la valía de dichas edificaciones, el Centro Histórico de Cumanacoa, en relación a lo que sería su entorno y área de influencia, también tiene como componente, aledaño a la iglesia decimonónica de San Baltazar de los Arias, la UE “Pedro Luis Cedeño”, una de las más antiguas de la ciudad y declarada Patrimonio, reflejada en el Catalogo de Patrimonio Cultural ( Intituto de Patrimonio Cultural - IPC, 2006).

Dicho entorno también comprende, en dirección Sur,  el Complejo Cívico Cultural Cumanacoa (“Edif. Azul”, desde la enjundia popular),  aledaño al Cementerio Municipal y el Estadio “Dr. Carlos Ortiz Deffit” esto, pero hacia el Norte geográfico se encuentra el Mercado Municipal de Cumanacoa, también declarado bien patrimonial por el Intituto de Patrimonio Cultural (IPC, 2006), mientras que hacia el Este, es imposible dejar fuera el sector donde viviera “El Trigueño” José Julián Villafranca, declarado Patrimonio Cultural del Municipio Montes en  1993 por los trabajadores culturales de la zona; es de resaltar que dicho conjunto constructivo, está bordeado por el majestuoso Rio Manzanares, patrimonio paisajístico natural de la zona.

Por otra parte, hacia el Oeste, se halla la vivienda del maestro de cultura Popular Don Jorge Cabello, misma que para ser alcanzada, el viajante tiene la necesidad de visitar una ingente cantidad de edificaciones patrimoniales, comenzando por la Plaza Domingo Montes, egregio héroe epónimo de la ciudad e, igualmente, la casa de los Sanabria, vetusta edificación decimonónica que engalana la calle más antigua de la ciudad y que fuera sede del Ateneo Popular de Cumanacoa “José Julián Villafranca”, continuando hacia el Teatro “Cruz Alejandro Quinal”, vecino de la Casa de Los Bárcenas y confrontada por el Parque Antonio José de Sucre.

En esa  misma dirección se encuentra la escuela “José Luis Ramos”, de las más longevas estructuras educativas de la localidad, encontrándose en la calle adyacente (Bolívar) el Hospital “Luis Daniel Beauphertuy”,  hasta llegar a la casa del Maestro de Cultura Popular Jorge Cabello, para cerrar este periplo en las instalaciones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) la cual constituye el ápice más occidental de la poligonal de la ciudad y son edificaciones, locaciones y personalidades que aparecen registradas en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano ( Intituto de Patrimonio Cultural - IPC, 2006).

Tipología  del Centro Histórico.

Ante la evidencia del proceso de destrucción de los centros históricos, producto de la depredación de que son víctima, causado por el hambre de poder y de riqueza de algunos y la lenidad con la cual actúan otros, es imperativo que se reconozca, en primer lugar, que dichos espacios son, tal como lo definen (Sahady & Gallardo, 2004:2) quienes reflejan la urgencia de tratar estos espacios con el respeto y consideración que merecen, cuando señalan:

Un peligro mayor lo constituye el irrefrenable impulso que asiste al hombre de hoy por dar paso a la vanguardia, eliminando o desnaturalizando la fisonomía que identificaba a la ciudad de antaño. Tímidamente se alzan unas pocas voces para defender el patrimonio arquitectónico, apoyados en una serie de leyes y reglamentos que decretan la obligación de conservarlo y mantenerlo en buen estado. Este clamor en sordina es insuficiente. Las más de las veces se reacciona tardíamente, cuando los hechos están consumados

Pero, entonces, ¿de qué se trata cuando se habla de Centro Histórico? ¿A qué, clara y taxativamente, se refiere el historiador, el investigador o el analista patrimonial cuando designa un espacio o conjunto con dicho nombre? Pues, a lo que los autores precitados se refieren como el “ADN” de las ciudades: aquello por lo cual pueden ser identificadas, separadas de las demás, reconocidas del común y que constituye un ámbito transcomplejo, signado por edificaciones, espacios, sentimientos, consideraciones y valores intrínsecos con la naturaleza de los habitantes de la ciudad. No es lo mismo pues, hablar del centro histórico de la ciudad de Caracas, como el de Barcelona (estado Anzoátegui, Venezuela) o Carúpano (estado Sucre), como tampoco es similar al de Cumanacoa, por más que comparta geográficamente con otros municipios la región oriental y el estado Sucre.

De forma tal que los centros históricos constituyen el identificador de las ciudades y tienen que ser preservados y revalorizados para que mantengan la esencia de sus habitantes, para que constituyan el testimonio vivo de la existencia de sus ciudadanos. Son, los Centros Históricos, la esencia pura de los habitantes, la fuerza que los sostiene y el elemento aglutinante: todos lo reconocen, todos tienen algo que ver con él, todos están vínculos sentimental, histórica y culturalmente con él; todos lo tienen como referente.

En ese sentido, vindicamos la postura de que todas las definiciones de Centro coinciden sobre tres parámetros particulares para ser llamado como tal: constituir un referente de la vida de la ciudad y de sus habitantes (histórico), estar ubicado en la vida social, cultural y económica de la localidad (espacial) y, finalmente, ser herramienta para la identidad y cultura de los citadinos, sin cuya presencia no se pudieran sentir parte integral de su comunidad (patrimonial).

Para aproximarnos a lo que sería una tipología adecuada del Centro Histórico de Cumanacoa (CHC), es necesario observar la categorización que hacen algunos científicos sociales tales como (Santamaría, 2013:3)… El centro histórico constituye una pieza fundamental en el paisaje urbano de la ciudad y su significado desborda ampliamente el papel que le correspondería en función de su superficie, entidad demográfica o actividad económica… mientras que este mismo autor, nos refiere que los centros históricos…

…constituye(n) el espacio histórico por excelencia y, en gran medida, la memoria colectiva de la ciudad. Es un producto histórico-social de carácter singular que contribuye a los rasgos excepcionales de un determinado paisaje urbano y a que la ciudad tenga sus propias señas de identidad.

De lo cual puede determinarse que el CHC tiene en su haber todas las características para ser determinado como tal: es un lugar (espacio) de confluencia de toda la comunidad, debido a que en él se encuentran instalaciones y servicios que les aportan beneficios a los ciudadanos; constituye, además, referencia cultural y patrimonial (histórico) dado que la Plaza Bolívar, el Palacio Municipal y la Iglesia San Baltasar de los Arias son referencia obligada para todos los ciudadanos; pero también, se hace posible identificar, en su cuadrante, servicios de alimentación, alojamiento, recreación, comunicaciones, transporte y variedades, que hacen de la zona un espacio de referencia, encuentro y solaz (valor social), por lo cual es perfectamente identificable como parte del patrimonio sociocultural de la comunidad, parte de su identidad como ciudadano.

Importancia de los centros históricos.

Cuando los pueblos pierden su memoria histórica, tienden a desaparecer. El Centro Histórico pues, define la ciudad, garantiza que el gentilicio se extienda, más allá delas épocas, los gobiernos, las desgracias y los sufrimientos; es un espacio donde los relojes dejaron correr toda su arena y se ha detenido el tiempo, para recordar a los ciudadanos de dónde provienen, quiénes son y a qué proceso histórico pertenecen. O, acaso, ¿Caracas es algo sin El Silencio, la Plaza Bolívar, el Centro Simón Bolívar, la Cuadra Bolívar, la Plaza el Venezolano y el Imponente Cerro “El Ávila” rebautizado “Waraira Repano”, donde se encuentra el Hotel Humboldt patrimonio arquitectónico de la ciudad? No. Si derribamos todo eso, desaparece la ciudad, se fragmenta, pierde sentido, no hay arraigo ni pertenencia, es un solar donde vive un conglomerado humano, pero no es una ciudad, pues no tiene historia.

De tal manera que el Estado tiene como norte la preservación del Centro Histórico para que se convierta en referente de toda la ciudadanía; pero esta última tiene la responsabilidad de actuar y participar proactivamente en su defensa y revalorización, pues ambos (estado y ciudadanos)  comprenden este espacio socio histórico y cultural, como medio de preservación de la memoria y la identidad, a los efectos de que las nuevas generaciones encuentren un asidero, una base, desde la cual emprender nuevos caminos que les conduzcan al éxito y la felicidad colectivas, con postura política positiva, abierta y cooperativa, pero con conciencia ética y sentido de pertenencia, lo cual les hace dueños de su historia, empoderados de su realidad.

A este respecto, según nos informan Ramos & Terrazas, ( 2015:2)

…la Carta Internacional para la Conservación de Ciudades Históricas y Áreas Urbanas, llamada también “Carta de Washington” y adoptada por la Asamblea General de ICOMOS en 1987, establece la necesidad de contar con planes de conservación de las ciudades y barrios históricos, planes que deben estar precedidos por estudios multidisciplinarios y que debe definir las acciones a realizar en los ámbitos jurídico, administrativo y financiero.

De tal manera que el Centro Histórico es, en potencia, un dinamizador de la economía y un potenciador de las relaciones sociales, un medio para congregar a los ciudadanos, para tener aglomerados los servicios esenciales pero, también, un espacio para el encuentro, la solidaridad, la convivencia, el aprendizaje y la recreación.

Visto desde Cumanacoa, haría falta ir desde el Terminal de Pasajeros y el Mercado Municipal, hasta el Complejo Cívico Cultural (dirección norte-sur) para atisbar aunque sea brevemente, la importancia capital que tiene este recorrido que, además, constituye el antiguo camino de los españoles y Ruta de Humboldt  y ahora es la Via Nacional Cumaná-Maturín, uniendo a dos estados, pasando por incontables municipios. Pero entre esos dos puntos se encuentran los principales locales comerciales de la ciudad, el antiguo cine “Gardel”, el Palacio Municipal que data de 1777, la Plaza Bolívar, la fachada de la antigua casa del Mariscal Sucre y la Iglesia San Baltazar de los Arias, íconos de la historia y el devenir locales, todos lugares potencialmente convertibles en sitio de interés turístico, espacio de conservación patrimonial y centro de diversión, esparcimiento y encuentro social.

Utilidad del Centro Histórico (base para una propuesta de desarrollo municipal)

En primer lugar debe ser una especie de “manto protector” de los elementos constitutivos del Patrimonio y la Identidad Local pero, principalmente, un instrumento de difusión de los valores que componen ese arraigo, como un espacio-territorio-conciencia, donde se hacen presentes todas aquellas cosas que distinguen al ciudadano de una ciudad, de un pueblo, de los otros. La “cédula de identidad” de la ciudad de Cumanacoa es pues, el centro histórico como se ha descrito en estas breves líneas.

Partiendo del hecho de que se está en una ciudad histórica que, sin  renunciar a su ruralidad, tiene un tejido urbano, cuyo centro es el difusor de su enjundia: por tanto, dada su trayectoria histórica, no tiene una configuración homogénea: ha visto muchas transformaciones desde el Siglo XVII a la presente fecha, pero no ha perdido su esencia: combativa a la vez que amable, rural y urbana a un mismo tiempo y, pese a los cambios, no ha sido desplazada como centro del valle y capital del municipio Montes.

Dentro de sus múltiples funciones, el centro histórico es un espacio para el encuentro, la recreación, el esparcimiento y la prestación de servicios, así como la adquisición de bienes; pero, más allá de eso,  se configura como un espacio de atractivo turístico y cultural, un medio para la percepción de ingresos alternativos, diferentes a la explotación de los recursos naturales no renovables y de generación de empleos estables y bien remunerados en actividades culturales, recreativas, turísticas, promocionales, comerciales y de toda índole, para el mejoramiento integral de la calidad de vida de los montesinos.

Es un lugar donde el artesano y el campesino encuentran un mercado abierto y permanente para sus productos, convirtiéndose en proveedores de los comerciantes de la localidad o, si lo prefieren, vendiendo directamente sus productos al consumidor. Pero también el artista, encontrará su público, el lector donde encontrar un libro y el abogado un tribunal, es decir: un lugar, un espacio para estar, para convivir, para ser, para recrearse, un referente socio-histórico y cultural, donde la religión, el matrimonio y las exequias también tienen lugar.

Se define entonces  que dicho espacio, atendiendo a toda la legislación internacional, de la cual Venezuela es firmante y, por lo tanto, obligada a insertarla en sus textos legales, que los tales bienes, una vez asegurados como parte del Centro Histórico deben también ser… referencia cultural base de una sociedad, que incluye artes, ciencias, sistemas de producción, estilos de vida, sistemas de valores, tradiciones… de donde deviene la apropiación, el empoderamiento ciudadano y, por lo tanto, la obligación que tienen las instituciones de abordar su protección, revalorización, restauración y mantenimiento para bien de la presente y futuras generaciones .

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